Nutrición y educación
En muchos lugares del mundo, los niños asisten a la escuela con el estómago vacío. Eso sucede ya sea porque no desayunan, no tienen suficientes alimentos apropiados o deben trabajar antes de la escuela.
Como consecuencia, concurren a la escuela con poca energía para concentrarse o para participar en clase. Estos niños hambrientos son más propensos a tener bajo rendimiento, faltar a la escuela, enfermarse y abandonar los estudios.
El Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas calcula que 115 millones de niños en edad escolar no asisten a la escuela. El 97% de estos niños viven en países en desarrollo.
Los alimentos que los niños consumen en la escuela significan, para las familias pobres, que podrán ahorrarse una comida y, en muchos casos, esto se convierte en un motivo suficiente para enviar a los niños a la escuela.
Varias investigaciones prueban el impacto positivo de la alimentación escolar tanto en la salud como en el desempeño escolar. Un estudio reciente sobre el impacto de la alimentación escolar llevado a cabo en Bangladesh, concluyó que:
Los Programas de Alimentación Escolar mejoran la nutrición de los niños. Aumentan el índice de masa corporal (IMC) en un promedio de 0,62 puntos. Eso representa un aumento del 4,3% en relación con el IMC promedio de los escolares del grupo de control.
Y que:
Los Programas de Alimentación Escolar mejoran el desempeño académico. La participación en los Programas de Alimentación Escolar aumenta las calificaciones de las evaluaciones en un 15,7%. Los estudiantes que participan tienen un buen desempeño especialmente en matemática. (IFPRI para la Universidad de las Naciones Unidas, Noviembre 2004).