Colaboración en acción en Sri Lanka

Una nueva iniciativa de red lechera en el área devastada por la guerra en el noroeste de Sri Lanka está impulsando la capacidad en la industria lechera y transformando las vidas de los productores locales.

Oportunidad para el desarrollo sostenible

El distrito de Jaffna en Sri Lanka no parece ser la ubicación más obvia para el desarrollo de un proyecto de redes lecheras. A pesar de que la guerra civil del país finalizó en 2009, en 2013, cuando Tetra Laval comenzó a analizar la posibilidad de trabajar en la región, las cicatrices sufridas por este antiguo bastión rebelde aún eran muy evidentes. 

“Las viviendas estaban llenas de agujeros de bala y los campos de minas terrestres”, dice Bjorn Wille, director de Desarrollo de Proyectos y Nutrición de la Oficina de Alimentos para el Desarrollo. “La economía local estaba destruida. No había una tradición de producción lechera en el área y no contaban con experiencia. Los productores tal vez tenían una o dos vacas en sus tierras, pero el rendimiento era bajo y no había infraestructura para vender la leche excedente, aún si la hubiesen tenido”.

Sin embargo, Bjorn y sus colegas de la Oficina de Alimentos para el Desarrollo de Tetra Laval vieron una oportunidad. “Mi trabajo es observar el panorama general; por eso, comencé a trabajar con anticipación y revisé la economía”, explica. “Cada proyecto que desarrollamos tiene que ser sostenible; por ende, es necesario considerar el precio de la leche y el costo de la alimentación, entre otros factores, a fin de garantizar que valgan la pena tanto para los productores como para los clientes”.

Reunir a los socios

Personas en el Centro de recolección de leche

Luego de determinar que un proyecto en Jaffna podría ser viable, Bjorn se enfocó en reunir a los socios: una cadena de supermercados local, el procesador de lácteos Cargills y la agencia internacional de asistencia GIZ. En el pasado, otras agencias intentaron desarrollar la producción lechera en el área, pero no lograron vincularla con el mercado. Entre ellos, Cargills y GIZ pudieron llenar este vacío, ofreciendo una combinación de precios competitivos y una red sólida de puntos de recolección, además de educación y capacitación esenciales.

Como siempre, el primer paso fue centrar la atención en elevar los estándares de ganadería. GIZ brindó un equipo de veterinarios, incluido un experto en inseminación de ganado que pudo ayudar a aumentar la cantidad de ganado y mejorar la raza a un costo relativamente bajo para los productores. Morgan Tinnberg, el experto internacional en lácteos de la Oficina de Alimentos para el Desarrollo, también desempeñó un papel fundamental, ya que trabajó en estrecha colaboración con los productores inexpertos para ayudarlos a desarrollar su experiencia sobre la alimentación y el cuidado de las vacas, a fin de garantizar un aumento del rendimiento de la leche de buena calidad.

“El proyecto fue una bendición”.

A pesar de que ya pasaron dos años desde la implementación del proyecto, aún continúa brindando resultados significativos. Para Cargills, el proyecto proporcionó una manera de aumentar los volúmenes en un país donde, actualmente, la demanda supera enormemente la oferta. Los volúmenes han crecido sin parar desde el comienzo del proyecto: de cero a 6000 litros por día. Tal como destaca Bjorn: “Cuando los volúmenes aumentan de esta manera, agregamos valor para los procesadores de lácteos, ya que ven que los costos de recolección disminuyen y la cantidad de leche aumenta”. De hecho, el proyecto ha sido tan exitoso que Cargills está dispuesto a expandir las operaciones en la provincia del norte. Actualmente, los tres socios continúan buscando la mejor forma de implementar una versión ampliada del proyecto actual.

Los beneficios también son obvios para los productores. Luego de observar un aumento significativo en las ganancias (actualmente, el ingreso neto que se obtiene de una única vaca es equivalente a aproximadamente al 40 % del ingreso promedio local), muchos productores decidieron invertir en más ganado y han podido aprovechar los préstamos de bajo interés que ofrece el banco de Cargills para poder hacer esto. Una productora resume el impacto del proyecto en los individuos y sus familias: “Finalmente, podemos vivir de nuestro trabajo y mantener a nuestros hijos de manera adecuada sin endeudarnos. El proyecto fue una bendición para nosotros”.