Mediante el desarrollo de recetas idóneas, la experiencia en ingredientes y la validación de procesos, las nuevas ideas pueden transformarse en helados de producción estable, capaces de escalar con calidad y llegar al mercado con total seguridad y sencillez en su desarrollo.
El helado es una categoría en constante evolución, incluso en sus variedades más tradicionales. A medida que cambian las expectativas de los consumidores, los ingredientes se convierten en una herramienta clave para innovar y diferenciarse. Esto puede traducirse en ajustar las mezclas de grasas, explorar nuevas fuentes de proteínas, incorporar acompañamientos o diseñar perfiles nutricionales diferenciados, manteniendo al mismo tiempo la experiencia placentera e indulgente que buscan los consumidores.
En el helado clásico, la crema aporta tanto grasas como proteínas. Hoy en día, muchas fórmulas combinan ingredientes lácteos con grasas vegetales (como el coco o la palma), al tiempo que cada vez más productores exploran el uso de proteínas vegetales. En algunos casos, estos productos se acercan notablemente al helado clásico en cuanto a su sabor y calidad. Eso abre oportunidades para optimizar el costo de los ingredientes, responder a las cambiantes preferencias alimentarias y ampliar las carteras de productos, sin comprometer la calidad sensorial. También brinda a los productores la flexibilidad de trabajar con diferentes perfiles nutricionales, gestionar la economía de los ingredientes y crear productos que se destaquen en el mercado.
Las habas son un ejemplo de cómo este enfoque puede abrir nuevas posibilidades. Han despertado gran interés por su capacidad para lograr un helado cremoso y tentador, a la vez que ofrecen un sabor relativamente neutro y un color claro. Esto las convierte en una excelente opción para los productores que buscan equilibrar funcionalidad, textura y formulación.
En nuestro Centro de Desarrollo de Producto de Helado, ayudamos a los productores a explorar los ingredientes en detalle a través del desarrollo de recetas que disminuyen el riesgo, ensayos de formulación in situ que respaldan una toma de decisiones confiable y la validación de procesos previa a la producción a escala total.
Ronnie Kragh Enggaard, experto en ingredientes de nuestro Centro de Desarrollo de Producto de Helado, lo pone de esta manera:
Esa visión más amplia tiene en cuenta cómo el rendimiento de los ingredientes rara vez se aísla de una parte del proceso. Un ingrediente prometedor puede mostrarse sólido en la teoría, pero presentar complicaciones en la viscosidad, el batido, el aumento de volumen o la estabilidad de la línea. Otro puede aportar los beneficios funcionales adecuados, pero no tener buen sabor, color o atractivo para el consumidor. Al igual que con las habas, el objetivo es identificar ingredientes que puedan mejorar la experiencia del producto sin dejar de mantener una producción continua y confiable.
Esto importa porque el rendimiento de los ingredientes afecta directamente la eficiencia de la producción, la consistencia del producto y, en última instancia, la rentabilidad.
En nuestro Centro de Desarrollo de Producto de Helado, se ponen a prueba nuevas ideas a través de ensayos prácticos que trascienden la receta base. Exploramos las relaciones entre la elección de ingredientes, los parámetros del proceso y el rendimiento del producto final, conectando las innovaciones a escala de laboratorio con las realidades de la producción industrial.
Esto permite evaluar cómo un ingrediente afecta la liberación de sabores, la sensación en boca, la textura, la estabilidad y la procesabilidad antes de asumir grandes compromisos de fabricación. Como resultado, se reducen los riesgos y se logra un progreso más rápido y seguro. Esta metodología es igualmente relevante para productores locales como para operaciones regionales o globales, ya que los ayuda a evaluar conceptos, decidir qué variables refinar y consolidar una producción estable al diseñar el producto y el proceso en forma conjunta.
Como explica Ronnie:
Esta distinción importa porque cualquier ingrediente nuevo aún debe ofrecer la cremosidad, suavidad e indulgencia que los consumidores esperan. Al mismo tiempo, debe garantizar un óptimo rendimiento en planta, donde la confiabilidad, la eficiencia y la consistencia impactan directamente en los resultados del negocio. En el mercado actual, el éxito depende de lograr esa experiencia sensorial superior y el rendimiento productivo en simultáneo.
Con el respaldo técnico en formulaciones, la experiencia en ingredientes y la capacidad de realizar ensayos a escala piloto, los productores de helados pueden tomar decisiones estratégicas para definir con total claridad qué innovaciones formarán parte de su próximo lanzamiento.
Algunos ingredientes pueden mejorar la textura. Otros ingredientes permiten lograr un perfil de sabor más limpio, abrir la puerta a nuevas carteras de productos o acelerar el desembarco en categorías en pleno auge, como los helados de origen vegetal. Sin embargo, sin los ensayos y las validaciones correspondientes, es difícil saber qué opciones son viables tanto desde el punto de vista técnico como comercial.
Este enfoque se puede aplicar tanto al lanzamiento de un primer lote como a la expansión regional de un producto consolidado o al rejuvenecimiento de un éxito de ventas de gran volumen. Desde los primeros conceptos hasta la producción a gran escala, el volumen de trabajo puede variar, pero el valor sigue siendo el mismo: una manera más fluida e inteligente de transformar la investigación de ingredientes en helados de calidad garantizada, procesos estables y un tiempo de comercialización mucho más rápido. Con los conocimientos adecuados, ese recorrido se vuelve predecible y comercialmente exitoso.