Las bebidas a base de avena son una de las tendencias más populares en el mercado actual de bebidas, y muchas empresas están deseosas de subirse al carro. Pero en su afán por hacer llegar sus productos a los consumidores, ¿están los nuevos actores de este segmento operando los equipos de la manera óptima? Hablamos con un experto sobre lo que los productores deben tener en cuenta para obtener los mejores resultados posibles de su homogeneizador.
A la hora de elaborar una bebida de avena, los homogeneizadores son fundamentales para conseguir una consistencia suave que resulte atractiva para los consumidores. Sin embargo, para los productores de bebidas acostumbrados a otros tipos de ingredientes, especialmente a los lácteos, la avena puede plantear desafíos únicos en lo que respecta a la homogeneización.
«Uno de los mayores problemas para muchos productores gira en torno al coste total de propiedad y a conseguir una buena rentabilidad de la máquina», explica Pavlos Kouroutsidis, especialista en aplicaciones de homogeneizadores de Tetra Pak.
La presión de homogeneización es otra de las preocupaciones principales. Muchos productores creen que necesitan hacer funcionar el homogeneizador a presiones muy altas para obtener un producto homogéneo. Esto conlleva un mayor consumo de energía, lo que significa mayores costes energéticos y una mayor huella de carbono. Además, esto supone una mayor tensión para las piezas de desgaste del equipo.
«Pero es importante tener en cuenta algo más que la presión. Debes tener en cuenta los ingredientes que utilizas, así como el tipo de producto que deseas obtener. ¿De qué tamaño son las partículas que introduces en la máquina para empezar? ¿Y qué tamaño de partículas se necesitan al final para conseguir la viscosidad y la textura en boca que buscan los consumidores?»
La elección de la receta es un factor que influye mucho en los procesos de homogeneización. Si bien los productores lácteos de todo el mundo suelen trabajar con tipos de materias primas similares, los fabricantes de bebidas a base de avena tienen una gama más amplia de ingredientes entre los que elegir. Por ejemplo, el hecho de que empieces con avena integral o con harina de avena molida tendrá un gran impacto en el proceso posterior.
«Básicamente, cuanto más pequeñas sean las partículas cuando entren en la máquina, más fácil será el trabajo para el homogeneizador», afirma Kouroutsidis. «Si utilizas una harina finamente molida y bien mezclada, será menos abrasiva y reducirá el desgaste».
Para los productores que utilizan avena integral, otra opción puede ser agregar un paso de preprocesamiento para moler la avena, lo que puede tener un efecto similar al de usar harina finamente molida. En ambos casos, también es posible hacer funcionar la máquina a una presión más baja y, por lo tanto, minimizar el consumo de energía, ya que el tamaño de las partículas que entran en el homogeneizador ya se ha reducido. Dado que los homogeneizadores pueden representar hasta el 15% de las necesidades energéticas en una línea típica de proceso de bebidas de avena, esto puede suponer un ahorro bastante sustancioso.
Según Kouroutsidis, lo más importante al configurar la línea de proceso es medir la huella digital del tamaño de partícula del producto. Observa que muchos productores se saltan este paso y, en su lugar, configuran su homogeneizador basándose en una evaluación sensorial limitada o en la experiencia de líneas anteriores que utilizaban diferentes tipos de equipos. Con una mejor comprensión de lo que requiere la receta y de las cualidades que desean los consumidores, es posible optimizar el homogeneizador para lograr un rendimiento fiable a largo plazo con una mayor eficiencia energética.
«Para las empresas que se inician en la producción a base de avena y buscan hacerlo bien, Tetra Pak puede ayudar con este tipo de análisis», señala Kouroutsidis.