15 de septiembre de 2026
Cuando un envase de cartón llega a la instalación de reciclaje, muchos de los factores que determinan su trayectoria ya se han puesto en marcha. Su diseño, los sistemas de recolección y clasificación aplicados y los marcos normativos que respaldan la inversión inciden directamente en si los materiales se recuperan y reciclan.
Integrados, estos factores conforman los llamados mecanismos de «impulso»: las condiciones prácticas que introducen los materiales reciclables en el sistema, desde un mejor diseño y normas más claras hasta modelos más sólidos de recolección, clasificación y financiamiento. Si bien los detalles específicos varían según el mercado, los sistemas de reciclaje eficientes suelen basarse en un conjunto de pilares comunes que pueden consolidarse con el tiempo.
«Lo que me da tranquilidad es que ya conocemos los pilares fundamentales para contar con sistemas de reciclaje eficaces. El desafío ahora es conectar estos pilares de manera más intencionada, para que el marco normativo, el diseño y la infraestructura se retroalimenten y creen el impulso requerido para llevar a escala lo que da resultados», dice Kinga Sieradzon, vicepresidenta de Operaciones de Sostenibilidad de Tetra Pak.
Cada envase de cartón para alimentos y bebidas tiene un papel principal: proteger el alimento de manera segura. Las capas de cartón, polímeros y aluminio cumplen la función de conservar los alimentos perecederos en condiciones seguras sin refrigeración. Pero las decisiones tomadas en esa etapa de diseño también determinan lo que sucede después del uso.
Esto hace que diseñar sea uno de los primeros mecanismos de impulso en el sistema de reciclaje. Un envase de cartón más fácil de recolectar, clasificar y procesar brinda a los recicladores un mejor punto de partida. También puede ayudar a fortalecer la confianza en toda la cadena de valor, desde los productores y clasificadores de envases hasta las fábricas de papel y los responsables de formular políticas.
Las directrices de la industria, como las pautas de Circularity by Design de 4evergreen y las directrices de Design for Recycling de la Alianza de Envases de Cartón para Alimentos y Bebidas, contribuyen a consolidar esa visión compartida. Contribuyen a unificar los criterios sobre lo que significa «diseñado para el reciclaje» en la práctica, asegurando que productores, clasificadores y recicladores de envases partan de la misma definición.
«Diseñar para el reciclaje ya no es un factor a tener en cuenta al final del proceso de desarrollo», dice Kinga. «Se ha convertido en un principio de diseño desde el inicio. Cuanto más alineados estemos en toda la cadena de valor, más eficaces serán los sistemas de reciclaje».
El diseño para el reciclaje es un recorrido continuo de innovaciones y mejoras. Ninguna innovación resuelve el reciclaje por sí sola, pero cada mejora en el diseño fortalece ese impulso inicial al facilitar la recolección, la clasificación y el procesamiento de los envases de cartón.
Tetra Pak destina aproximadamente 100 millones de euros anuales en I+D del envasado, con un fuerte enfoque en la simplificación de estructuras de materiales, el incremento del contenido renovable y la optimización del procesamiento de envases para los recicladores, sin poner en riesgo la inocuidad alimentaria.
En 2025, la empresa anunció el primer envase de porción individual para jugo a nivel mundial en utilizar barreras a base de papel para reemplazar las capas de aluminio. García Carrión lanzó el envase de cartón Tetra Brik® Aseptic Slim Leaf de 200 ml con una barrera a base de papel para el jugo, bajo la marca insignia Don Simón. El envase está compuesto por hasta un 80 % de papel y un 92 % de contenido renovable con una huella de carbono un 43 % menor1 en comparación con un envase aséptico dotado de una lámina de aluminio y polímeros de origen fósil.2
Simplificar la estructura del envase de cartón de tres a dos materiales principales —papel y polímeros— contribuye a incrementar la calidad de la materia prima recuperada y la eficiencia del reciclaje. En general, los envases de cartón con un mayor contenido de fibra pueden ser más atractivos para las fábricas de reciclaje.
El diseño de envases puede ayudar a impulsar las oportunidades de reciclaje, pero no puede generar resultados por sí solo. Para que los materiales se recolecten, clasifiquen y reciclen, es necesario contar con los sistemas adecuados. Las políticas son uno de los mecanismos de impulso más importantes, porque pueden ayudar a crear condiciones que respalden la inversión, la coordinación y el progreso a largo plazo.
En Europa, el Reglamento sobre los Envases y Residuos de Envases (PPWR) brinda un marco regulatorio para la reciclabilidad de los envases y el rendimiento del reciclaje. En muchos otros mercados, los marcos normativos en evolución están poniendo mayor énfasis en la recolección, el reciclaje y la circularidad. La Responsabilidad ampliada del productor (EPR) es una de las herramientas normativas clave que puede respaldar este cambio. Al garantizar que los productores contribuyan a la gestión de los envases después del uso, la EPR puede ayudar a crear una base más estable para la inversión y la mejora a largo plazo.
Sin embargo, el impacto de la EPR depende de su diseño e implementación. Los marcos más efectivos hacen más que aportar financiamiento. Ayudan a impulsar el rendimiento, fomentan la responsabilidad y respaldan el progreso continuo en toda la cadena de valor. Dado que los mercados difieren en su infraestructura, madurez y necesidades, los sistemas de EPR exitosos también requieren la flexibilidad necesaria para adaptarse a las realidades locales.
«Bien implementada, la EPR puede actuar como un poderoso catalizador del progreso», afirma Kinga Sieradzon, vicepresidenta de Operaciones de Sostenibilidad de Tetra Pak. «Puede proporcionar el impulso práctico que los sistemas de recolección y clasificación necesitan para evolucionar con el tiempo, alineando a los distintos grupos de interés en torno al objetivo común de mantener en circulación un mayor volumen de materiales de valor».
Sudáfrica es una muestra de cómo las políticas pueden ayudar a acelerar el progreso en un mercado donde la recolección históricamente ha dependido en gran medida de sistemas informales. Asimismo, demuestra lo rápido que se puede cobrar impulso cuando convergen la normativa, la colaboración del sector y una infraestructura funcional.
Las leyes de EPR se volvieron obligatorias en Sudáfrica en 2021 en virtud de la Ley nacional de gestión del medioambiente: la Ley de desperdicios. En 2023, Tetra Pak se convirtió en el primer miembro en sumarse al sistema de EPR de Petco específico para envases de cartón para líquidos (LBP). Petco es una organización de responsabilidad del productor bien establecida con más de 20 años de experiencia en la construcción de cadenas de valor de reciclaje en el país. Unirse al esquema les dio a Tetra Pak y a la industria de LBP en general una forma colectiva de cumplir con las obligaciones legales de EPR. Al conectar a las empresas con infraestructura compartida y alianzas en 59 municipios, el sistema ayuda a evitar la complejidad y el costo de gestionar programas de cumplimiento individuales. Este tipo de estructura compartida importa porque ninguna empresa puede construir un sistema de reciclaje por sí sola.
En 2024, la iniciativa ahorró 76 000 metros cúbicos de espacio en los vertederos, el equivalente al contenido de más de 2300 contenedores de carga.
La historia de Sudáfrica aún está en desarrollo, pero ya muestra el potencial de un marco de EPR bien diseñado. Cuando convergen la normativa, una organización de responsabilidad del productor confiable y la participación de la industria, se puede trazar un camino más claro para que los materiales se reincorporen al sistema de reciclaje.
El diseño, las políticas, la inversión y la infraestructura de recolección y clasificación cumplen, cada uno, un rol fundamental. Pero el verdadero impulso surge cuando funcionan juntos como parte de un sistema conectado.
No hay una única intervención que pueda transformar los resultados del reciclaje por sí sola. Los envases diseñados para el reciclaje dependen de un sistema de recolección eficaz. Los sistemas de recolección dependen de las políticas de apoyo y financiamiento sostenible. Y cada eslabón de la cadena de valor debe evolucionar junto con los demás.
«Lo que más importa no son las acciones aisladas, sino cómo se articulan las distintas partes del sistema», dice Kinga Sieradzon, vicepresidenta de Operaciones de Sostenibilidad de Tetra Pak. «Cuando el diseño, las políticas y la infraestructura trabajan en conjunto, se crean las condiciones para recolectar, recuperar y mantener en circulación un mayor volumen de materiales».
Estas son las condiciones que ayudan a que el material ingrese a la cadena de valor del reciclaje. Pero la recolección y la clasificación son solo una parte de la historia. Para que el sistema de reciclaje genere valor a largo plazo, el material recuperado necesita un mercado final sólido y una demanda sostenida. Aquí es donde comienza el próximo capítulo.